domingo, 27 de abril de 2014

ALEXIS  RAVELO

Para los incondicionales de novela negra un autor que merece la pena conocer.
Novelas bien escritas, con cierto humor en las comparaciones y tambien en algunas situaciones. Se desarrollan en Gran Canaria. En sus tramas se mezclan personajes de todas las capas sociales, con la rabia, la prepotencia, la lucha desesperada por sobrevivir en situaciones que les quedan grandes o la prepotencia de los que se creen intocables, bandas y solitarios, corruptos y justicieros (a su manera).
Lecturas muy amenas, de las que siempre quieres un capítulo más.



Sinopsis
El Rubio dejó de delinquir hace décadas, pero la grave enfermedad de su mujer le hace replantearse las cosas cuando Júnior, un distribuidor local de cocaína, le propone atracar al testaferro de sus jefes en Gran Canaria. Para organizar el asalto, no le costará seducir al Palmera, un parado de larga duración cuyo sueño es abrir un bar, y a Cora, una prostituta de lujo que sospecha cercano el momento en que se esfumen sus encantos. La estrategia del pequinés es mostrarse fiero y aprovechar cualquier despiste del adversario para atacar y huir.

Eso será lo que hagan los protagonistas de esta novela cuando descubran que le han pisado la cola a un tigre y se vean inmersos en una persecución frenética en la que irán dejando un rastro sangriento. Parados cincuentones, escorts venidas a menos, narcos, policías corruptos y blanqueadores de dinero pueblan esta novela negra de alto voltaje, una dura historia coral sobre perdedores en la que lo importante no es saber quién es el asesino.


Creo que la sinopsis invita. Su lectura, además, me invitó a leer más de este autor.

En 1988, Adrián Miranda Gil, un chapero drogodependiente, fue condenado a 29 años de prisión por el brutal asesinato de Diego Jiménez Darias, asesor de un importante dirigente político regional. En 2011, tras cumplir más de veinte años de condena, Adrián afronta la libertad condicional como un preso modelo, desintoxicado y centrado en su rehabilitación. Pero, en secreto, ya ha comenzado a urdir su venganza. No tardará en descubrir que su acusación y condena no son fruto de un mero error judicial, sino parte de una conspiración en la que él ha servido como cabeza de turco. Poco a poco, con minuciosa crueldad, Miranda irá adentrándose en el laberinto de mentiras urdidas por los conspiradores, con el firme propósito de cavar una tumba para cada uno de ellos.


Y con esto ya decidí empezar la serie de Eladio Monroy. En principio como comodín entre otras lecturas, pero la estoy leyendo de seguido, vamos que me quedo sin comodines.



Serie Eladio Monroy


Eladio Monroy, jefe de máquinas retirado, sobrevive con su pensión y con aceptando algunos trabajillos que parecen cosa fácil pero que se acaban liando y poniendole en peligro a él y a quienes va implicando en lo que parecen sencillas colaboracioes.
De las largas guardias en la sala de máquinas le queda su afición a la lectura, de los trapicheos en el puerto conserva amigos y conocidos del lumpen.
Lo de pisar la cola del tigre que se menciona en alguna de las sinopsis vale para todas estas novelas.
Diálogos con bastante mala leche e ironía. Personajes secundarios, como Gloria, dueña de una librería y novieta de Eladio, y los habituales del bar Casablanca.
Curioso el detalle de añadir a la descripción de muchos personajes las lecturas que les acompañan. Así los libros y revistas, tambien las estanterías de libros y su actitud hacia ellas, ya sea la curiosidad, el desprecio o la sorpresa, pasan a formar parte de las señas de identidad de los personajes fijos y ocasionales que van desfilando por la serie.

En definitiva, un autor interesante y novelas amenas, con muchos puntos en común con otras series de novela negra, pero con sus notas originales. Personajes que estás deseando de que se levanten por la mañana para acompañarles en sus aventuras. Bien escritas (condición sine qua non) y con suficiente gancho para hacerte leer, no sólo un capítulo más sino una novela más.




No hay comentarios:

Publicar un comentario